Obesidad mórbida y su posible origen genético

Una pequeña pero significativa proporción de personas con obesidad mórbida carecen de una sección de su ADN, según un estudio del Colegio Imperial de Londres en Reino Unido que se publica en la revista «Nature ».

Los autores del descubrimiento consideran que este ADN perdido identificado en su trabajo podría tener un dramático efecto sobre el peso de algunas personas.Los resultados sugieren que alrededor de 7 de cada mil personas con obesidad mórbida carecen de una parte de su ADN que contiene aproximadamente 30 genes. Los investigadores no descubrieron este tipo de variación genética en ninguna persona de peso normal.
Los científicos identificaron primero los genes desaparecidos en adolescentes y adultos que habían dificultades en el aprendizaje o un retraso en el desarrollo. Descubrieron 31 personas que tenían casi idénticas “eliminaciones” en una copia de su ADN. Todos los adultos con este cambio genético tenían un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, lo que significa que eran obesos.
Después, los investigadores estudiaron los genomas de 16.053 personas que eran obesas o tenían un peso normal (con un IMC entre 18, 5 y 25), procedente de ocho grupos europeos. Identificaron a 19 personas más con la misma eliminación genética, todos ellos con obesidad muy grave, pero no descubrieron la eliminación en ninguna persona sana de peso normal. Esto significa que la eliminación genética se encontraba en 7 de cada 1.000 personas con obesidad mórbida, lo que la convierte en la segunda causa conocida más frecuente de obesidad.
Las personas con la eliminación genética tienden a ser bebés normales y durante la infancia ganan sobrepeso y después una obesidad grave en los años adultos. Los investigadores también examinaron los genomas de sus padres y descubrieron que 11 personas heredaron la eliminación de su madre y cuatro de su padre, mientras que en once de ellos se produjo por casualidad. Todos los padres con la eliminación estaban también obesos.

Otros trastornos
Los investigadores comentan que el siguiente paso en la investigación será determinar la función de los genes perdidos. Los estudios previos han sugerido que algunos de los genes podrían estar asociados con el desarrollo retrasado, autismo y esquizofrenia, por lo que los investigadores también planean examinar los posibles vínculos entre estos trastornos y la obesidad.
Según explica Philippe Froguel, director del estudio, “el método utilizado en el estudio podría también ayudar a descubrir nuevas variaciones genéticas que afectan al riesgo de otros trastornos. Identificamos esta variante al estudiar primero a individuos muy obesos y después dirigiéndonos a la región de interés en grupos más grandes y menos gravemente afectados. Este potente método podría utilizarse para identificar influencias genéticas en otras enfermedades poco conocidas como la diabetes tipo 2”.

Fuente : ABC.es

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Claudia Tallone

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