Jóvenes portadores del gen de obesidad deben hacer 1 hora de ejercicio diario

Una hora diaria de ejercicio puede ayudar a los jóvenes a contrarrestar los efectos de un gen ligado a la obesidad, según un nuevo estudio europeo.

El mensaje para los adolescentes es que empiecen a moverse, dijo el principal autor de la investigación, Jonatan Ruiz del Instituto Karolinska de Suecia.

“Sé activo a tu manera”, indicó Ruiz. “Actividades como el participar en juegos deportivos son buenas y suficientes”.

El estudio, publicado el lunes en la edición de abril de la revista médica Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, está en línea con las recomendaciones de países como Estados Unidos que sugieren dedicar al menos una hora diaria a la actividad física.

Uno de los genes ligados a la obesidad, el FTO _conocido como “fatso”_, dispara el peso cuando se manifiesta en una de sus variantes. Los adultos que tienen dos copias de la variante del gen, uno en cada seis, pesan unos tres kilos (siete libras) más que quienes no las tienen.

En el nuevo estudio, 752 adolescentes fueron sometidos a exámenes de sangre para determinar si poseían la variante. Los jóvenes cargaron artefactos que monitorearon su actividad física por una semana.

La conclusión es que ejercitarse al menos una hora diaria hace una gran diferencia en el caso de adolescentes que tienen una predisposición a la gordura. Sus cinturas, índices de masa y grasa corporal eran los mismos, en promedio, que los de los jóvenes con genes normales si hacían al menos una hora de ejercicio al día.

Los jóvenes residen en Grecia, Alemania, Bélgica, Francia, Hungría, Italia, Suecia, Austria y España. El estudio fue financiado por los gobiernos de España y Suecia, así como por la Unión Europea.

El estudio encontró que la mayoría de los sujetos tenían al menos una copia de la variante del gen. Sólo 37% no presentaba ninguna.

Un estudio anterior en el que participaron adultos de la agrupación cristiana Amish en Pensilvania determinó que necesitaban de tres a cuatro horas de ejercicio para contrarrestar el gen. Los sujetos en este estudio caminaron y limpiaron la casa, entre otras actividades.

Los jóvenes en el nuevo estudio pueden haberse ejercitado con mayor intensidad que los adultos Amish, señaló Ruiz.

Para Alan Shuldiner, co-autor de la investigación sobre los Amish, el mensaje está claro: “los genes no son (necesariamente) tu destino”.

“Aquellos que tienen genes que los hacen vulnerables a la obesidad, deberían estar especialmente motivados a llevar una estilo de vida físicamente activo.

Por CARLA K. JOHNSON  /  Associated Press

Fuente:   aldiatx.com

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Claudia Tallone

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