El sobrepeso y los riesgos frente a un embarazo

Tener sobrepeso u obesidad eleva la posibilidad de que una embarazada tenga un bebé muy grande, aun tras considerar los efectos de la diabetes gestacional, sugirió un nuevo estudio.

El sobrepeso también aumentó significativamente el riesgo de preeclampsia, una complicación del embarazo potencialmente fatal, según halló el equipo del doctor Boyd E. Metzger, de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago.

Las mujeres tienen más problemas para dar a luz cuando el bebé es muy grande y, a la vez, el niño puede sufrir lesiones durante el parto, como la dislocación del hombro.

Mientras que las embarazadas con sobrepeso u obesidad tienen más riesgo de tener bebés de gran tamaño y otras complicaciones, es difícil separar los efectos del peso materno de los de la diabetes gestacional, precisó el equipo en British Journal of Obstetrics and Gynecology.

Eso hizo que los autores investigaran si el índice de masa corporal (IMC) afecta el riesgo en el embarazo y la salud fetal y del recién nacido, sin importar el nivel de azúcar en la sangre materna.

El estudio incluyó a 23.316 mujeres atendidas en 15 centros de salud en nueve países. A todas se les realizó el test oral de tolerancia a la glucosa, que se usa para identificar a las mujeres con diabetes gestacional o en riesgo de sufrirlo. En ese momento se les midió también la altura y el peso.

Luego, el equipo usó técnicas estadísticas para ajustar los resultados del test oral y halló que aquellas con un IMC de 42 o más, que implica un nivel de obesidad grave (por ejemplo, una mujer de 1,67 metros con por lo menos 113 kilos), tenían tres veces más riesgo de tener un bebé extremadamente grande que las mujeres más delgadas, que tenían un IMC de 22,6 o menos, es decir, una mujer de 1,67 metros con menos de 62,5 kilos.

El riesgo de las pacientes más obesas de necesitar cesárea se duplicó, mientras que el riesgo de desarrollar preeclampsia fue 14 veces mayor que en las más delgadas. Pero el riesgo de tener un bebé prematuro disminuyó a la mitad.

Estos datos identifican el papel que tiene el IMC y la diabetes gestacional en el riesgo de sufrir complicaciones en el embarazo y el parto, resumió Metzger a Reuters Health.

El especialista agregó que estudios recientes demostraron que con cambios en la alimentación se puede tratar la diabetes gestacional en más de un 90 por ciento de las embarazadas.

“Confiamos en que tratar la diabetes gestacional será beneficioso. Tenemos mucha menos evidencia en este momento de cómo neutralizar o reducir el impacto del sobrepeso en el embarazo”, dijo.

Pero lo que sí está cada vez más claro, agregó, es que quizás es el peso de la mujer antes del embarazo, y no cuánto engorda durante la gestación, lo que importa para determinar el riesgo.

Fuente: Reuters Health

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Claudia Tallone

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