Una dieta sin pasar hambre ni mal humor

Los pacientes con obesidad o sobrepeso que siguen una dieta de aporte proteico (DAP) acompañada de suplementos como la tirosina y el triptófano ( actúan sobre los neuromediadores cerebrales que controlan la saciedad, el hambre y los trastornos del humor) perdieron, en 90 días, unos 3,8 kilos más que quienes hicieron esta dieta sin esta suplementación y 2,3 centímetros más de cintura, manteniendo sus parámetros biológicos y buen ánimo.

Así lo ha demostrado un estudio multicéntrico realizado sobre 102 pacientes en España y Francia, en el que ha participado el doctor Carlos Jarne, coordinador del Departamento médico de los laboratorios Ysonut, quien ha presentado este jueves en Madrid el trabajo, publicado por primera vez el pasado miércoles en Francia.

Para esta investigación, 102 participantes se dividieron en dos grupos: uno de 51 pacientes (18 obesos y 33 con sobrepeso) que recibió una dieta de aporte proteico clásica ( grupo de control) y otro formado con el mismo número de personas con obesidad y sobrepeso que consumió una DAP clásica acompañada por suplementos de tirosina por la mañana y triptófano por la noche.

Los resultados en pacientes obesos mostraron que, tras 90 días de dieta, el grupo que tomó DAP con suplementos bajó 13,5 kilos, es decir, un 30 por ciento más que los obesos del grupo de control, que bajaron 9,7 kilos en el mismo tiempo. También redujeron más su cintura, 14,4 centímetros frente a los 7,5 logrados por el grupo de control, es decir, redujeron su perímetro abdominal un 52 por ciento más.

Los más beneficiados por la dieta de aporte proteico acompañada de estos suplementos fueron los pacientes con sobrepeso, quienes perdieron 9 kilos, un kilo y medio más (un 20% más) que los participantes con sobrepeso del grupo de control, quienes bajaron 7,5 kilos. Además, disminuyeron el perímetro de la cintura 10 centímetros, unos 3,8 centímetros más (es decir, un 23% más) que los pacientes con sobrepeso del grupo de control, que lograron reducir su cintura 7,7 centímetros.

Además, los pacientes del grupo que tomó suplementos presentan una mayor calidad de vida que los del grupo de control y menos trastornos alimentarios. A los 90 días de dieta, ningún paciente con dieta suplementada seguía sufriendo pulsiones alimentarias por la ansiedad, frente a un 4 por ciento de los que siguieron una DAP estándar. Asimismo, en estos pacientes, la sensación de hambre fue menor. Según el doctor Jarne, las dietas de aporte proteico, controladas por médicos y teniendo en cuenta lo que se denomina “cronobiología nutricional” , ingerir alimentos en las horas del día donde son más útiles para el organismo, logran un importante porcentaje de éxito.

Suplementarlas con tirosina y triptófano, sustancias que actúan sobre ciertos neuromediadores cerebrales, mejora los resultados, porque es una herramienta útil para combatir el hambre y el mal humor. El experto asegura que la tirosina favorece la síntesis de dopamina y de noradrenalina, lo que facilita la actividad física e intelectual, mejorando la motivación y la capacidad de reacción frente al estrés recurrente.

Por su parte el triptófano, tomado por la tarde o noche permite la síntesis de serotonina y melatonina, lo que favorece la relajación y el sueño, reduciendo las frustraciones y las tendencias compulsivas.
Para este experto, es tan importante tomar los alimentos indicados en esta dieta que, “no se trata de una dieta milagro”, como mantener el ánimo para seguir adelante, para lo que a veces “también hay que portarse mal”, y saber “cuándo se debe consumir cada alimento”, es decir, tener en cuenta la cronobiología nutricional, pues “no hay alimentos malos, sino malas combinaciones”. En este sentido recomendó tomar la fruta por la tarde y no en el desayuno, consumir pescado y pollo por la noche y dejar la carne roja para el mediodía.

Fuente: abc.es

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Claudia Tallone

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