Se promulgó la ley de talles

Fue sancionada por la Legislatura porteña, hace poco más de un mes. Ayer, la ley de existencia de talles fue publicada en el Boletín Oficial de la ciudad y, según allí se establece, entrará en vigor a partir de los 180 días de su reglamentación.

La Subsecretaría de Desarrollo Económico estará a cargo de la reglamentación que, según pudo saber LA NACION, se hará efectiva durante el transcurso de este año, para lo cual el gobierno asegura que trabaja con las principales cámaras de la industria local de modo de acordar algunos puntos antes de que la norma entre en vigor.

Una vez que comience a regir, la autoridad de control y de aplicación de sanciones será la Agencia Gubernamental de Control Porteña, que podrá aplicar multas a los infractores que van desde los 300 hasta los 50.000 pesos, además de la clausura del comercio.

“El objeto de la presente ley es garantizar a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires la existencia de un mínimo de ocho talles”, explica el artículo número uno de la norma, que busca garantizar que la mayoría de las personas encuentren ropa de su tamaño “en los establecimientos comerciales cuya actividad principal, accesoria u ocasional sea la venta, fabricación o provisión de indumentaria”.

La iniciativa, como ya sucedió en la provincia de Buenos Aires (donde fue sancionada en 2001, pero que comenzó a regir sólo en 2005 y con un alto índice de incumplimiento), despierta fuertes controversias en la industria de la moda local.

En opinión de algunos diseñadores y propietarios de reconocidas marcas de ropa, la nueva ley porteña es, sencillamente, “un disparate”. Además, la califican de “totalmente inviable desde el punto de vista económico”.

Consultado por LA NACION sobre la obligatoriedad de contar en todos sus locales con talles del 36 al 50, como señala la ley, el dueño de la firma Jazmín Chebar, Claudio Drescher, opinó: “Comparto la preocupación en cuanto a que el consumidor no se sienta discriminado y encuentre ropa que le siente bien, pero así no es la manera. Mejor que obligar a que se fabriquen ocho talles, hoy deberían estar controlando que un 36 o un 38, por ejemplo, tengan las medidas corporales correctas, como sucede en el Mercado Común Europeo. Creo que la ley será cuestionada jurídicamente por el sector, al cual deberían invitar a participar para su discusión y modificación”, concluyó el empresario.

Fuente: La Nacion

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Claudia Tallone

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