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Obsesión por la Nutrición

La ortorexia y la vigorexia son dos trastornos alimenticios de recién bautizo y estudio. Afectan tanto a hombres como mujeres, sin embargo, estos indican que la ortorexia se ve más frecuente en mujeres y la vigorexia en hombres.

La ortorexia, es decir, la obsesión por la comida “sana” y la vigorexia, la obsesión por un buen físico que lleva a la persona a ejercitarse en extremo y que parece nunca ser suficiente.

Cada vez es más común ver que personas analizan si un alimento determinado es “puro” u “orgánico y saludable”. En términos normales, eso podría estar bien. Lo malo es que alguien deje de comer porque considera a sus alimentos poco sanos.

Eso es la ortorexia, un término que se conoció a finales de la década pasada y que se atribuye a Steven Bratman, un médico practicante de la medicina alternativa.

“Cuando el comportamiento se vuelve extremo e interfiere la salud actual y los valores de una persona entonces se considera anormal dicho comportamiento”, dice la doctora Jennifer Nelson, directora de la Clínica de Nutrición de la afamada Clínica Mayo, de Rochester, Nueva York.

La ortorexia, que según datos de la OMS afecta a un 28 por ciento de la población mundial, tiene más incidencia en mujeres y adolescentes y en deportistas que practican el atletismo y el fisicoculturismo. Algunos estudios aseguran que sus precedentes son el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales.

“Las personas ortoréxicas consumen mayoritariamente sólo un grupo de la variedad de grupos alimenticios que existen, por ejemplo las frutas y verduras”, ejemplifica Alejandro Pliego, coordinador del área de Actividad Física y Salud del ITESO. “La realidad es que se debe consumir alimentos de todos los grupos”.

El año pasado, el IMSS advirtió sobre la ortorexia y dijo que “la principal consecuencia es la desnutrición y, por lo tanto, las descompensaciones por la falta de proteínas, vitaminas y minerales que las personas eliminan de sus dietas”.

Aquellos que sufren de vigorexia nunca están satisfechos con su cuerpo y pasan intensas sesiones de entrenamiento deportivo afectando su salud y su organismo. Las afecciones pueden llegar a cambiar severas al corazón.

Según cifras del IMSS, las estimaciones internacionales han comprobado que 95 por ciento de los pacientes que presentan este trastorno son varones entre 17 y 35 años. “Se caracteriza por la preocupación perturbadora del físico y una dismorfobia o distorsión del esquema corporal”, dice un documento del IMSS.

Existen casos de varones que, además de llevar entrenamientos extremos, llegan a ingerir hasta 4 mil 500 calorías diarias cuando lo normal son 2 mil 500. Por consecuencia, el metabolismo se afecta.

“Aquí, como en otros trastornos, lo que busca las persona es reafirmar o suplir un hueco en su personalidad”, explica Pliego, especialista en medicina deportiva, “se necesita mucho apoyo familiar y sicológico para que el paciente pueda salir adelante”.

Tanto la ortorexia como la vigorexia tienen un común denominador, al igual que la mayoría de los trastornos alimenticios: la insatisfacción personal. Por más que una persona se vea en el espejo, en su cabeza tiene una imagen muy distinta a lo que realmente observa en su reflejo. Un vigoréxico, por ejemplo, siempre creerá verse flaco y sin músculos. A eso hay que agregar la presión social de la cultura occidental que tiene sobrevaluada a la imagen corporal.

“En estos tiempos hay demasiada preocupación por la salud con libros, periódicos, educación, gimnasios, y todos promueven la importancia de un estilo de vida saludable, el problema es cuando esto se convierte en algo extremo y las personas sienten que nunca es suficiente”, dice Jennifer Nelson desde Rochester.

Generalmente este tipo de trastornos van vinculados a las personas de baja autoestima y problemas emocionales. Es por eso que las terapias de recuperación deben ir de la mano no sólo de un nutriólogo sino de un sicólogo, en el mejor de los casos.

Una vida tranquila, llevando una actividad y nutrición sana, es la clave. Siempre, sin abusos.

VIGOREXIA
Es una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia).

Síntomas
– Extrema actividad deportiva.
– Largas horas en el gimnasio a fin de lograr una estética corporal casi perfecta.
– Contar de manera excesiva las calorías y carbohidratos de los alimentos y, pese a ello, continuar insatisfecho con su apariencia física.
– Mirarse constantemente en el espejo y aún así sentirse enclenque.
– Pesarse varias veces al día y hacer comparaciones con otras personas que hacen fisicoculturismo.

Consecuencias
– Problemas óseos.
– Daños musculares.
– Desgaste de tendones.
– Convulsiones.
– Mareos.
– Dolores de cabeza.
– Taquicardias.
– Aislamiento social.
– Baja autoestima.
– Ansiedad y depresión.

Terapia
– Se debe brindar un tratamiento integral farmacológico y terapéutico por medio de sicoterapia y si es necesario, antidepresivos.
– La terapia funciona para mejorar la confianza y seguridad del paciente.
– Los medicamentos estabilizan sustancias del cerebro como serotonina y dopamina, indispensables en el funcionamiento de las emociones y, de ser necesario, se proporciona ayuda con especialistas en nutrición.

Entérate
Hay estudios que indican que en EU la vigorexia elimina al 15 por ciento de mujeres que asisten a un gimnasio.

ORTOREXIA
Es la obsesión por comer comida considerada saludable. El sujeto puede evitar ciertos alimentos, como los que contienen grasas, preservantes o productos animales, y tener una mala alimentación.

Síntomas
– Culto al cuerpo.
– Obsesión por las dietas.
– Temor a la comida tratada con productos artificiales.
– Obsesión por la ingesta de productos orgánicos, probióticos, sin grasa, cultivados ecológicamente y sin sustancias artificiales.
– Obsesión por la calidad de la comida.
– Se dedica más de 3 horas al día a pensar en la dieta sana.
– Se presentan sentimientos de culpabilidad cuando no se cumple con las convicciones dietéticas, lo cual lleva a castigos con dietas y ayunos severos.
– Se planifica excesivamente lo que comerá al día siguiente.
– La dieta de los ortoréxicos excluye carne, grasas, alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y toda sustancia artificial que puede dañar el organismo.
– Rechazo a comer fuera de casa para evitar tentaciones.
– Cambios de carácter: irritable y amargo.

Consecuencias
– Deficiencia alimenticia.
– Problemas de salud graves por llevar una alimentación inadecuada.
– Anemia.
– Hipertensión.
– Osteoporosis.
– En algunos casos provoca inanición.
– Se interfiere la vida social del individuo.

Terapia
– Tratamiento que combina la terapia siquiátrica y farmacológica. Entre más temprano se haga el diagnóstico, mejor será el pronóstico de la enfermedad. Se requiere de asesoría de un nutriólogo.

Entérate
Especialistas advirtieron que la ortorexia se presenta con más casos en mujeres mayores de 40 años.

Fuente: impre.com

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Claudia Tallone

1 Respuesta

  • Comentarios1
  1. Avatar de EL LOCO EL LOCO dice:

    muy interesante espero no obsesionarme con mi cuerpo

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