Las acciones antiobesidad deben planificarse en la infancia

Las intervenciones basadas en la comunidad diseñadas para prevenir la obesidad infantil parecen funcionar mejor en aquellos niños por debajo de los cinco años de edad, mientras que hay evidencia de éxito en la escuela de primaria pero con diferentes efectos. ͉sta es la conclusión que se desprende de un estudio que se presenta hoy en el XI Congreso Internacional de Obesidad, que se desarrolla en Estocolmo (Suecia).

El trabajo, coordinado por Boyd Swinburn, director del Centro de Colaboración de la Organización Mundial de la Salud en la Universidad de Deakin, en Australia, ha supuesto una valoración del éxito de este tipo de proyectos en la ciudad de Geelong, en Australia. Uno de los proyectos se centró en los niños menores de cinco años de edad, otro intervino en la escuela primaria y el tercero en adolescentes. El programa de intervención en adolescentes tuvo proyectos similares en las Islas Fiyi, el Reino de Tonga y Auckland (en Nueva Zelanda). Las intervenciones incluyeron un rango de estrategias para incrementar la alimentación saludable y la actividad física y ayudaron a consolidar la capacidad de la comunidad para continuar con los proyectos.

En la investigación dirigida por Swinburn los mejores resultados se vieron en el programa que se centraba en los niños menores de cinco años, ue incluía a unos 12.000 individuos. Después de tres años, la prevalencia de la obesidad y sobrepeso entre los niños del grupo intervencionista era alrededor de un 3 por ciento menor que el grupo de comparación.

Este programa fue también destacable debido a su pequeño presupuesto para las intervenciones.

El proyecto cuyo objetivo eran los niños en edad de escuela primaria también tuvo un impacto significativo, según ha señalado Swinburn. La intervención no fue suficiente para reducir la prevalencia del sobrepeso y la obesidad, pero disminuyó la velocidad de la ganancia de peso.

En los estudios en adolescentes, en los cuatro países los tres años de intervención tuvieron un efecto variable, dependiendo del grupo poblacional. Los adolescentes de las escuelas australianas eran principalmente australiano-europeos y el programa tuvo un efecto significativo en la reducción del sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, en los otros tres lugares (Fiyi, Tonga y Auckland) los estudiantes procedían de una variedad de islas del Pacífico y de La India y los efectos eran muy diversos.

Según ha apuntado el coordinador de este trabajo, uno de los principales retos en el establecimiento de la intervención basada en la comunidad es que el esfuerzo ha sido conducido por profesionales. “Para que la intervención en la comunidad funcione en esta tercera generación no hay que replicar el mismo proyecto en todas las comunidades”.

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Claudia Tallone

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