La obesidad central leve dobla la mortalidad en cardiopatías

Sufrir una leve obesidad central puede duplicar el riesgo de fallecimiento en los que sufren enfermedad arterial coronaria, según resultados de un estudio de la Clínica Mayo publicados en el último número de Journal of the American College of Cardiology.

Uno de los mayores estudios en su ámbito ha determinado que los afectados de cardiopatía isquémica con un perímetro abdominal levemente elevado tienen un mayor riesgo de fallecimiento en comparación con las personas con grasa distribuida por diversas regiones del cuerpo.

Investigadores de la Clínica Mayo publican este trabajo, que analiza a individuos con un índice de masa corporal dentro de la normalidad, en el último número de Journal of the American College of Cardiology.

Los resultados se han obtenido tras el análisis de 15.923 personas con cardiopatía isquémica implicadas en cinco estudios internacionales. Los autores, entre los que se encuentran Thais Coutinho y Francisco López-Jiménez, del Programa de Cardiometabolismo del citado centro, concluyen que las personas con una leve obesidad central, medida por el perímetro abdominal y la tasa cintura-cadera, sumada a la enfermedad cardiaca, tienen un riesgo doble de fallecimiento. Esta cifra es equivalente al riesgo que sufren los grandes fumadores (dos cajetillas al día) y los individuos con cifras muy altas de colesterol.

Dicho descubrimiento refuta la llamada paradoja de la obesidad, que surge de varios estudios en los que se sugiere que pacientes con un índice de masa corporal alto y enfermedad crónica, como la coronaria arterial, tienen una mayor supervivencia que las personas con un peso normal.

Los investigadores señalan que esta hipótesis se ha considerado “porque el índice de masa corporal no es un factor adecuado para analizar la obesidad, ya que no indica dónde se distribuye la grasa”.

Según explican, la grasa visceral es más activa metabólicamente hablando que otro tipo de tejido adiposo. Produce más alteraciones en el colesterol, hipertensión e hiperglucemia”. En comparación con estos individuos, los que tienen la grasa distribuida en otras localizaciones, como piernas y nalgas, no muestran este incremento en el riesgo.

Fuente: diariomedico.com

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Claudia Tallone

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