La obesidad en niñas adelanta su pubertad

Una niña que es gordita en su infancia tiene elevadas posibilidades de tener su desarrrollo antes del promedio, entre los 11 y los 14 años de edad. La experiencia se lo ha mostrado a pediatras y endocrinologos. Y es la idea que la mayoría de los científicos manejan para explicar por qué la infancia es una etapa cada vez más corta.

Un equipo internacional de científicos han encontrado el vínculo genético para explicar esa relación tan directa entre obesidad y pubertad precoz. Han identificado 30 nuevos genes que controlan la maduración sexual en las mujeres. Muchos de esos genes juegan un papel clave en la regulación del peso corporal y la acumulación de grasa en el metabolismo. Los resultados se presentan en la revista “Nature Genetics”.

En el estudio han participado 175 investigadores de un centenar de instituciones de todo el mundo. Se trata de un amplio trabajo en el que han debido escudriñar el ADN de 87.000 mujeres de Estados Unidos, Europa y Australia. “Nuestro estudio ha hallado genes que participan en la regulación hormonal, el desarrollo celular y otras rutas biológicas relacionadas con la edad de la primera regla. Lo que demuestra que la pubertad es un proceso biológico muy complicado”, explicó Joanne Murabito, investigadora de la Facultad de Medicina de Boston (Estados Unidos).

Los mismos genes que participan en el control del peso regulan la maduración hormonal. Esto sugiere que las personas con mayor susceptibilidad genética a engordar tendrán también más posibilidades de entrar de forma precoz en la pubertad. “Lo importante es que esa predisposición se puede alterar con cambios en estilo de vida. Si reducimos la obesidad infantil retrasaremos la pubertad”, apuntó Murabito.

La pubertad femenina, la edad en la que una niña empieza su desarrollo sexual, ocurre entre los 11 y los 14 años de edad. Pero si alcanza determinado peso, unos 45 kilos, es como si el cuerpo recibiera la orden de que debe empezar a madurar cuanto antes. Todo el proceso que conduce a la pubertad se dispara.

Ralentizar el desarrollo infantil es importante. La maduración sexual acelerada afecta a la autoestima y al crecimiento de las niñas. Prepara biológicamente para ser madre a una edad en la que sería una situación terriblemente traumática. Pero también predispone a sufrir enfermedades en la edad adulta. Algunas tan graves como el cáncer de mama y el de endometrio. Con pubertad precoz también se asocia la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Fuente: abc.es

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Claudia Tallone

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