Dos drogas no logran prevenir la diabetes entre los que tienen exceso de peso

Las esperanzas de que dos medicamentos disponibles pudieran ayudar a prevenir la diabetes y los problemas que causa entre las personas que tienen exceso de peso y mal metabolismo del azúcar se han visto truncadas por un estudio internacional de consideración.

En el ensayo se analizaron dos medicamentos que se recetan para otros fines, Diovan (valsartán), un medicamento para la presión arterial, y Starlix (nateglinida), que se administra para el control de la diabetes tipo 2 existente.

El estudio fue financiado por Novartis, el laboratorio farmacéutico que comercializa ambos productos.

La porción de Starlix del ensayo de cinco años, en el que participaron más de 9,300 adultos que tenían exceso de peso, halló que el medicamento no otorgaba beneficios para reducir la incidencia de diabetes recién diagnosticada, muerte cardiovascular o eventos como ataque cardiaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca.

La porción de Diovan sí halló un efecto modesto, de 14 por ciento, para prevenir casos nuevos de diabetes. Sin embargo, como en el caso de la porción de Starlix del ensayo, usar Diovan no condujo a la reducción de las afecciones cardiovasculares, para las que la diabetes es un factor de riesgo considerable.

Se informó sobre los resultados del estudio en dos artículos publicados de manera anticipada el 13 de marzo en la New England Journal of Medicine, cuya presentación está programada para el domingo en la reunión anual del Colegio estadounidense de cardiología (American College of Cardiology) en Atlanta.

“Sería buenísimo si tuviéramos algo que pudiera prevenir la diabetes y la enfermedad cardiovascular a la vez”, comentó el Dr. Robert M. Califf, vicerrector de investigación clínica de la Universidad de Duke, uno de los líderes del ensayo. “Eso no se logró”.

Además, a pesar de resultados ligeramente positivos en la porción de Diovan del ensayo, “en ninguno de los dos casos recomendaríamos este tipo de tratamiento profiláctico para personas que no tengan diabetes sino tolerancia anormal a la glucosa”, agregó Califf.

Entonces, el estilo de vida sigue siendo el factor clave para la prevención de la obesidad y de que el mal control de la glucemia se transforme en diabetes tipo 2, señaló.

“Parece que la dieta y el ejercicio son la base de la prevención”, dijo. “Si la gente perdiera algunos kilos más e hiciera más ejercicio, habría mucha menos diabetes”.

El mensaje no es nuevo, pero es difícil de hacerlo entender, se lamentó Califf, quien anotó que más de 35 por ciento de las personas del ensayo llegaron a desarrollar diabetes en apenas cinco años. “Necesitamos seguir buscando mejores tratamientos, pero la modificación del estilo de vida es lo mejor que tenemos”, dijo.

A las personas del ensayo, que se realizó en 806 centros de 40 países, se les había diagnosticado enfermedad cardiovascular, tenían factores de riesgo conocidos como obesidad y capacidad reducida para metabolizar el azúcar.

Se dividieron en grupos, algunos recibieron Diovan, otros Starlix y otros un placebo. Todos participaron en un programa de modificación del estilo de vida encaminado a reducir el peso y la ingesta de grasa en la dieta, así como a incrementar la actividad física.

Durante cinco años, 36 por ciento de los que tomaban Starlix desarrollaron diabetes, en comparación con 34 por ciento de los que tomaron un placebo. La diabetes se desarrolló en cerca de la tercera parte de los que tomaron Diovan, frente a cerca de 37 por ciento para los que tomaron un placebo. Los índices de problemas cardiovasculares y muertes fueron similares en todos los grupos.

“Debemos continuar desarrollando terapias nuevas y estimulando a la gente a hacer ejercicio y prestar atención a lo que comen”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Duke el Dr. John McMurray, profesor de cardiología de la Universidad de Glasgow (Escocia) y miembro de la junta ejecutiva del ensayo. “Se ha demostrado en otros estudios que perder incluso desde 5 por ciento del peso corporal hace una diferencia dramática”.

La diabetes es un problema médico creciente en todo el mundo, anotaron McMurray y Califf. Unas 150 millones de personas ahora tienen la enfermedad (el 90 por ciento la de tipo 2) y se ha predicho que la incidencia aumente a 50 por ciento para 2025.

Existe un medicamento de bajo costo que se ha demostrado que ayuda a prevenir la diabetes, agregó el Dr. David M. Nathan, profesor de medicina de la Universidad de Harvard y director del Centro de Investigación de la Diabetes del Hospital General de Massachusetts, quien escribió un editorial acompañante en la New England Journal of Medicine. Se trata de la metformina, un medicamento líder en el tratamiento de la diabetes que se ha usado durante décadas.

Según Nathan, un estudio que dirigió informó en 2002 que la metformina reducía los diagnósticos nuevos de diabetes en 58 por ciento en el transcurso de tres años y en 34 por ciento en el transcurso de 10. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida, como comer menos y hacer más ejercicio, son medidas de prevención igualmente efectivas, dijo.

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Claudia Tallone

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