Depresoterapia en la celulitis

La celulitis es un problema de gran difusión social ya que se calcula que más de un 50% de las mujeres la padece. Es una afección muy común dentro del campo de la medicina, pero lo es más aún en el de la estética. A pesar de ser un problema muy cotidiano no existe un tratamiento eficaz para poder controlarla.

Existen multitud de técnicas físicas no invasivas que reconocen disminuir la intensidad de este problema, pero ninguna hasta el momento mostraba un estudio claro de su validez.

Una de las técnicas que se presumía que era eficaz en el tratamiento de la celulitis era el masaje, aunque éste, aplicado de forma tradicional, no tiene una clara eficacia. A partir de las técnicas de masaje surgieron algunas que diferían de las tradicionales, ya que precisaban de un elemento artificial en el espacio que hay entre las manos de la fisioterapeuta y los tejidos, denominadas instrumentales.

Otra técnica instrumental es la depresoterapia, que permite realizar un vacío controlado en una cánula, actuando de esta forma desde la profundidad hacia la superficie permitiendo reproducir las maniobras del masaje manual consiguiendo una hiperhemia controlada.

La depresoterapia actúa sobre la piel, músculo y aparato circulatorio, incrementando la circulación local, despegando y flexibilizando las adherencias y aumentando el metabolismo local. La celulitis es una acumulación local de tejido graso infiltrado y fibrosado con estasis circulatorio y sensación dolorosa.

La depresoterapia, gracias a su acción desde la profundidad hacia la superficie, reduce el componente edematoso y fibrótico de la celulitis, reflejado en una reducción del volumen del segmento. Reduce asimismo la sensación dolorosa y mejora la textura de la piel.

El tratamiento ha estado compuesto por 15 sesiones con una frecuencia de 2 veces por semana. Los resultados presentados a continuación están recopilados después de la sesión número 15. Las dos primeras sesiones tenían una duración de 45 minutos, y las restantes entre 30 y 35 minutos.

En lo referente a la técnica se utilizaron una serie de pases clásicos, compuestos de pases longitudinales y transversales al eje longitudinal del miembro.

Otros componentes fundamentales de la técnica fueron los pases basados en el drenaje linfático manual. Estos siguen la dirección de las vías de drenaje linfático fisiológicas. La acción de la depresoterapia o masaje aspirativo es similar a la desarrollada por la maniobra de masaje manual llamada “El Pinzado Rodado”. Sin embargo una de las ventajas de la depresoterapia, frente al pinzado rodado, es que realiza una acción desde la profundidad hacia la superficie del tejido gracias a la acción física del vacío. De esta manera se consigue que su acción terapéutica se localice en la zona clave a tratar, que en este caso es el tejido celular subcutáneo donde se encuentra el infiltrado graso.

1. La técnica fisioterápica de la depresoterapia es adecuada en el tratamiento de la celulitis.
2. Esta técnica es susceptible de ser asociada a otros tipos de tratamientos.
3. La depresoterapia mejora subjetivamente la funcionalidad y objetivamente la apariencia de los miembros inferiores en relación a las actividades de la vida diaria, resaltando sobre todo la del vestido.
4. Desde la mitad del tratamiento y particularmente al final, se observan cambios macroscópicos de las zonas tratadas y apariencia de la piel. Mejora la textura, la flexibilidad, manteniendo la firmeza, disminuyendo y en muchos casos desapareciendo la “piel de naranja”, y por lo tanto evidencia la mejora del estado celulítico de la zona.
5. Los valores de reducción más altos se encuentran en aquellas personas que no han aumentado de peso ni de volumen. Esto hace suponer que la combinación del tratamiento por depresoterapia con una dieta podría aumentar las pérdidas de volumen. No era ésta la finalidad del estudio, que pretende poner en evidencia únicamente las pérdidas de volumen atribuibles a la depresoterapia.
6. El efecto de la depresoterapia es menor en los sujetos que aumentan de peso corporal durante el tratamiento. Sin embargo se registra una disminución de volumen en las zonas de mayor acúmulo celulítico para esta muestra. Por lo tanto la depresoterapia tiene un claro efecto sobre la celulitis.
7. La lateralidad de una extremidad sobre la otra es un factor influyente dentro del tratamiento de la celulitis con depresoterapia.
8. En la aplicación de esta técnica y durante este estudio no se han observado efectos adversos en las personas que constituían la muestra que pudieran revelar lesiones a nivel de los tejidos que exigieran un control riguroso en la aplicación de dicho protocolo.

Fuente: seme.org

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Claudia Tallone

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