Campaña , Argentina 2014 libre de grasas tran

Los Ministerios de Salud y de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación presentaron la campaña “Argentina 2014 libre de grasas trans”, destinada a mejorar la calidad de vida de la población mediante la reducción del consumo de grasas trans.

Este plan apunta a producir alimentos más sanos, ya que el 60 por ciento de la muertes en el país son a causa de enfermedades crónicas no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes y algunos cánceres.

Está comprobado que las grasas trans tienen efectos adversos para la salud humana: aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de muerte súbita de origen cardíaco y de diabetes. Así, las grasas trans, que contienen mayormente los productos panificados, de copetín y algunas coberturas, provocan un incremento en sangre del colesterol “malo”. Su exceso tiende a adherirse y engrosar las paredes de las arterias y venas de todo el organismo, incluyendo corazón y cerebro.
A la vez, esto conlleva a la disminución del colesterol “bueno”, lo que provoca una reducción en la capacidad para regular, eliminar y reciclar el colesterol. Estudios han revelado que la ingesta diaria de 5 gramos de grasas trans es suficiente para aumentar en un 25 por ciento el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

La Campaña “Argentina 2014 Libre de Grasas Trans”, busca poner un límite razonable para una gradual reducción de las grasas en los alimentos que se producen en el país.

En la actualidad, el 70 por ciento de la industria alimenticia de la Argentina ha reemplazado las grasas trans de sus productos mediante la autorregulación, pero todavía queda un 30 por ciento que no lo ha hecho, ya que a veces no existe otra sustancia que las reemplace. No obstante, durante los últimos dos años se trabajó en un acuerdo con la industria de alimentos para reducir el contenido de grasas trans en los productos y, simultáneamente, en la elaboración de un proyecto de modificación del Código Alimentario Argentino.

La flamante reforma establece que: “El contenido de ácidos grasos trans de producción industrial en los alimentos no debe ser mayor a: 2% del total de grasas en aceites vegetales y margarinas destinadas al consumo directo y a 5% del total de grasas en el resto de los alimentos. Estos límites no se aplican a las grasas provenientes de rumiantes, incluyendo la grasa láctea”.

Las grasas trans se forman durante el proceso de elaboración de aceites vegetales hidrogenados, proveen ciertas ventajas: mayor estabilidad durante las frituras, mayor solidez y prolongado tiempo de conservación. Las mismas pueden estar presentes en algunos productos de panificación (como hojaldres), amasados de pastelería, copetín, galletitas, alfajores y productos de cobertura, entre otros.

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Claudia Tallone

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